Pérez y su nueva versión

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A un equipo sin madurez le hubiera costado la vida revertir el golpe del comienzo. Porque el partido todavía buscaba un rumbo cuando Galeano abrió la cuenta tras el centro de Abecasis que lastimó a la defensa de Boca.

Le hubiera costado porque el Tomba, además de convertir pronto, fue a la casa del campeón a jugarle de igual a igual. Porque Andrada se propuso cortar el circuito de juego del medio, porque Giménez manejó bien la pelota y porque los tres de arriba, Correa, Garo y el Morro García, presionaron alto en gran parte del trámite. Pero el equipo de Guillermo mostró una versión brillante. Y terminó goleando con un Pablo Pérez que más allá del par de goles aportó todo lo que un equipo necesita: socio de todos, supo soltarse para lastimar y manejó la pelota con un criterio gigante.

El Pérez 2017-18 viene, en su nueva versión, con una cuota de peso ofensivo imperdible. Corrijo: este nuevo equipo de Boca le ha puesto a sus ataques otra textura. Porque a diferencia del campeón del semestre pasado, donde el riesgo era consecuencia de la explosión de Centurión, ahora debe apelar a otras variantes.

Cardona juega a otra cosa, florece solo en los momentos donde él considera que puede sacar provecho. Es entonces cuando aparecen esas herramientas que son los volantes. En la primera fecha fue Gago el que rompió los moldes con esos pases largos y descollantes para encontraron a Pavón; ayer fue Pérez, pisando el área sin sonrojarse en varias ocasiones y jugando un partidazo.

A un equipo sin madurez le hubiera costado o tal vez jamás podría haberse recuperado del mal trago de arrancar perdiendo en su propia casa. Pero Pablo Pérez, además de ser muy claro en la cancha, lo fue en los micrófonos a la hora de contar el porqué: “Este equipo se sacó el peso de salir campeón y ahora, a pesar de ir perdiendo, no pierde la cama y maneja muy bien la pelota. Por eso ganamos, porque no nos desesperamos”. 

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